Junio 30, 2026
El sábado me tomé un café con mi comadre (¿o cómo más se le puede llamar a esa amiga que uno tiene desde los 4 años?) y mientras yo estaba desahogándome, justo cuando estaba descargando mi tormenta interior, ella exclamó: “Ana, como dices tú, la vida es muy genial”. Yo me tomé un instante, la miré, y le abrí los ojos como platos porque yo nunca digo eso. Ella, que se dio cuenta de todo, se rió y dijo “no, así no dices… lo que tu dices es que la vida es muy wow”. Ah sí, eso sí lo digo.
¿Y es que sí o no que la vida es muy wow? ¡Experimentar estar vivos es muy wow!
La vaina es que a mí se me tiende a olvidar que la vida se compone principalmente de promedios. Es solo en los profundos valles o en las cimas que siento la vitalidad. Siento la vida atravesándome y es muy wow esa sensación. Pero como solo allá arriba o allá abajo (en términos emocionales o circunstanciales) es cuando me siento viva, ¿qué pasa con todo lo que está en el medio?
Desayunar a toda carrera, ir en un taxi a una cita médica, estar en una sala de espera (así sea de un viaje que me genera ilusión), trasladarme de un sitio a otro. Todas estas actividades aparentemente del medio las siento sin-vida. O mejor dicho no siento la vida siendo ella, wow.
¡Error!, ¿no? Sí, ¡garrafal!
Es ahí donde está la clave. Encontrar la WOWería en los rangos medios de la vida sin necesitar los picos para sentirme viva. La vida (también) está en la cotidianidad de un lunes entre las 8 am y las 6 pm.
Ahora te pregunto:
Si tuvieras que completar la frase, la vida es __________…, ¿cómo la completarías?
¿Cómo te va con los medios? ¿Necesitas los picos?
Te abrazo,
Ana
Foto: Kees Streefkerk


Esta canción de Paula Mattheus que se llama Me Presento y la puedes escuchar aquí.
Espero que la disfrutes y te hable tanto como a mí.