Julio 29, 2026
A veces somos laboratorio y a veces nos toca ponernos la bata para ejercer un rol más activo en nuestro proceso.
A veces somos solo el lugar por el cual la vida transita y otras veces somos agentes cruciales de transmutación.
Me gustaría decir que la alquimia, la metamorfósis y la transformación ocurren con o sin nosotros, pero creo que no es así. En mi experiencia personal y en todos los procesos terapéuticos que he acompañado, se requiere por lo menos de intención. Bien sea, como explico arriba, ejerciendo un rol activo o bien siendo espacio.
Cuando somos partícipes en el proceso conversamos, filosofamos, buscamos las preguntas correctas para que se revelen las respuestas, ponemos límites, reorganizamos conscientemente, tomamos acciones y decisiones.
Mientras que cuando hablo de ser espacio me refiero a elegir, muy intencionalmente, no estorbar en el proceso.
¿Cómo no estorbamos? Por ejemplo, no nos obsesionamos en comprender los sueños, en su lugar, damos permiso, dejamos ser soñados por nuestro inconsciente. O dejamos a un lado la microgestión en las que jugamos a ser un dios que cree que solo nosotros sabemos cómo y cuándo deben suceder las cosas. O interrumpimos el ejercicio de la rumiación mental que solo inserta duda y ruido a través de la rendición o entrega a un plan mucho más grande que nuestra limitación humana logra comprender. Sí, todas estas son formas de no estorbar.
Bueno, me imagino que ahora te estás preguntando: ¿cómo sé cuándo ser (metafóricamente) científico y cuándo laboratorio?
No tengo una respuesta exacta, pero lo que he observado a través de los años es que es una danza constante entre el uno y el otro y solo el proceso mismo nos puede informar la ruta y la disposición que está pidiendo de nosotros en él. Yo, por ejemplo, siento que hay momentos en los que solo debo cuidar lo que como, lo que veo, lo que leo, lo que oigo, mi horario de sueño y procurar la contemplación. Aquí estoy siendo laboratorio.
Otros momentos siento que necesito pensar en voz alta con alguien que me sirve de testigo, activamente cortar o cultivar vínculos, conectar con personas, estudiar algo específico y obsesionarme tanto con una pregunta que el universo no tiene de otra que darme señales y mostrarme la dirección. Aquí estoy siendo “científica”.
Ahora te pregunto:
¿En este preciso momento andas de laboratorio o tienes la bata puesta?
¿Reconoces una tendencia en tí a atravesar los nudos de la vida siendo el uno o el otro?
Te abrazo,
Ana
Imagen: Jayesh Sharma


Conocí a Panamá Díaz mientras ella hacía un trabajo en cárceles acá en Colombia con la ONG con la que trabajo: Pazósfera. Te comparto esta corta reflexión que ella hace y que puso palabras a algo que yo no había podido. Haz click aquí (Tienes también la opción de escucharla haciendo clic en la flecha)