Mayo 28, 2026

SE VALE SANAR

El otro día iba manejando y mientras estaba parada en un trancón pasaron tres motos a toda velocidad por mi lado. Justo en ese momento sonó ese ruido -que creo que es un tema del motor- que suena como si alguien hubiera disparado.

En cuestión de segundos estaba yo reviviendo un suceso que viví hace treinta años con flashbacks y como si estuviera ocurriendo de nuevo. 

El evento que volvió a mi mente fue este: en el año 96 estaba con mi hermana y su novio en el carro un domingo cualquiera parados en un semáforo en rojo en una calle de Bogotá y tan solo pocos instantes después de que comentáramos con asombro la cantidad de niños que había en el carro del frente, dos personas que iban en una moto comenzaron a disparar a las personas de ese carro. 

Bastó con el ruido fuerte de un motor para que la imagen y el horror de ese momento vinieran a mí con total claridad. Así funciona el trauma. Cualquier ruido, olor, voz, apariencia física, similitud en las características puede detonar la memoria y nuestro sistema nervioso siente como si todo estuviera ocurriendo de nuevo. 

En ese momento, yo, con las herramientas que tengo como terapeuta logré “auto-terapearme”, respirar profundo, decir en voz alta que esto era una memoria y que no estaba volviendo a ocurrir, orientarme (una práctica terapéutica somática que consiste en mirar alrededor y reconocer el entorno como un lugar seguro) y asegurarme de que todo estaba bien y que estaba a salvo.

Sin embargo, luego quedé con un dolor de cabeza fuertísimo y con una sensación interna similar a la de la cafeína que me pone temblorosa y con delirio de persecución. 

Esto lo comparto por tres motivos.

El primero es para despertar consciencia de que el trauma es real, es confuso y que lo que pensamos racionalmente (con tendencia a minimizarlo) sobre el evento es insignificante frente a la memoria que queda en nuestro sistema nervioso.

Segundo, que existen herramientas y aproximaciones al trauma y es posible sanar. No tenemos que conformarnos con que nuestro sistema nervioso autónomo quede en estado de hipervigilancia permanente achiquitando nuestro mundo y sus posibilidades.

Por último, es supremamente importante comenzar a reconocer los factores detonantes y tener herramientas a la mano para traernos al momento presente y así, poquito a poco, se van derritiendo esas vivencias que quedaron congeladas en el tiempo. 

Ahora te pregunto:

¿Por mucho que minimices racionalmente algo que te ocurrió, tiendes a sentirte en amenaza con ciertos detonantes que te reviven esa experiencia? 

Concluyo diciendo que desde el cuidado sensible al trauma partimos de que todos tenemos trauma así que, hagámonos pasito, honremos que no todas nuestras partes están actualizadas y reconozcamos que es con amorcito, presencia amorosa y paciencia que nos podemos ir sanando en vínculo.

Te abrazo, 

Ana 

Foto: Andrej Lisakov

Mi recomendación

Esta canción de Essie Jain que se llama I’m Not Afraid of the Dark (no le tengo miedo a la oscuridad). 

Es mi canción de cuna para la adulta en mí. La puedes escuchar aquí.