Abril 28, 2026

PINCHE INCERTIDUMBRE

Hay momentos en la vida en los que la incertidumbre pasa al lado de nosotros, nos mira, sonríe, nos reta y nos dice “¿confías? Confía”.

¡Pero la incertidumbre, aunque es una vieja amiga, cuesta! Estar con ella, sentarse en ella es ¡@#4&*%#@#%mente difícil!

Porque la verdad es que no sabemos en qué confiar, no entendemos su lenguaje, no entendemos sus preguntas.

¿Confiar en qué? ¿En que el resultado va a ser el que esperamos? ¿En que vamos a ser capaces de solventar y sobrevivir lo que sea que pase? ¿En que todo se va a solucionar por arte de magia? 

De pronto. Pero vengo pensando que todas las respuestas que buscamos son parientas de la necesidad de controlar y de saber. 

¿De controlar qué? – el resultado. 

¿De saber qué? – más que esa inteligencia perfecta y divina que lo ha creado todo y que, me atrevo a decir, tiene la visión completa de todos los tiempos.   

¡Ojo! Nada de esto lo digo desde un lugar religioso ni de un “no hay mal que por bien no venga”. Por el contrario, lo digo desde un lugar de asombro ante la existencia misma, esa que danza en una paradoja perfecta pero que para nuestras limitaciones humanas a veces se siente tan incómoda

Y me quedo pensando en que la necesidad de control nos puede llevar a fabricar una resolución (quizá anticipada) solo porque no soporta la incertidumbre. 

Lo que pide la incertidumbre, a veces se convierte en algo inaguantable. 

Y ahí, otra vez, esa vieja amiga nos mira y nos dice: “Confía. Confía en todo aquello que tus limitados cinco sentidos no pueden percibir». 

«Confía y deja de crear escenarios en tu mente”.

«Confía y mantente presente sin colapsar en la necesidad de una respuesta”.

Entonces, yo te pregunto:

Y a ti, ¿cómo te va con la incertidumbre? 

Te abrazo, 

Ana 

 

Foto: Katja Ano

Mi recomendación

Esta película, The Drama, explora una pregunta que vengo masticando bastante últimamente y es: ¿a quién le corresponde nuestra historia? ¿quién se la merece? 

Espero que la disfrutes.