Enero 15, 2025
Debe ser por mi esencia nostálgica-alegre que siento resistencia al ver cuando las personas salimos de estados de profunda tristeza y reflexión interna así, de la nada, como por arte de magia.
Una parte escéptica dentro de mí siente que eso no es sostenible en el tiempo y otra siente que se deshonró al mensajero. Ese que nos tuvo que mandar a la lona para reconectar con aquello que incómodamente nos revela nuevos sentidos y sombras que quieren pasar a ser parte de la luz.
Hace un tiempo, una amiga salió de ese lugar que había sido detonado por el desamor romántico y, sin mucha sorpresa, la varita mágica que la sacó de ahí fue un nuevo amor romántico.
Recuerdo que estaba lavando los platos mientras pensaba en esta situación y el diálogo conmigo misma era uno de desaprobación y rechazo. Me decía algo así como «no me joda, ayer estaba vuelta nada, comprendiendo mil capas en otras áreas que solo en ese lugar pegadito al piso podemos vislumbrar y ahora este tipo aparece y, como un dolex, ¿se le quitó el dolor? ¿Llegó el amor y la descrestó?»
En ese instante paré en seco mi diálogo interno y me pregunté ¿y si el amor no nos descresta, entonces qué nos descresta?
Y más particularmente, si el amor no ME descresta ¿qué me descresta? ¿El dolor me ha engrosado tanto la piel que minimizo el amor? ¿Minimizo su magia? ¿Racionalizo lo irracional?
Mi deseo hoy para mí y para todas las personas es que el amor sea la varita mágica que todo lo arregla. Que recordemos que el amor es un acto de resistencia, es activismo puro y es el antídoto para el dolor.
Tocar con amor lo que duele, tocar con amor lo que confunde, tocar con amor lo que separa. Tocar con amor y dejarnos tocar por él.
Ahora te pregunto: Tú, ¿te dejas descrestar por el amor?
Te abrazo y agradezco por el tiempo que te tomas al leerme,
Ana
Foto: Karen H Black
Esta canción de Residente que se llama «Antes que el Mundo se Acabe» es mi recomendación de este mes. La puedes escuchar aquí.